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lunes, 10 de enero de 2011

Ali; relatos de un mito

"Ningún vietcong me ha llamado sucio negro"

Recuperamos el ciclo de análisis de la figura de Michael Mann. Hoy nos centramos en un film que embarcaba al director de Chicago en la representación de una figura emblemática en el siglo XX: Muhammad Ali.
Mann en el punto más álgido de su carrera cogió un icono del siglo pasado y le dio voz delante de la gran pantalla. Una leyenda del deporte y por antonomasia del boxeo frente a una cámara.
A parte de la silla de director, como es costumbre en su filmografía Mann también producía el film y escribía el guión junto a S.J. Rivele, C. Wilkinson y E. Roth. Dos años después de la magnífica El dilema (The insider), el director se adentra en un proyecto muy ambicioso y del cual puede salir muy bien parado o con una mancha en su hasta ahora casi notable hoja curricular. Se queda a medio camino de ambos resultados.

Es un biopic en toda regla -género que relata hechos biográficos del personaje a mostrar- pero es de agradecer que Mann se centre en los aspectos cruciales que marcaron su vida. Así no tenemos una biografía que repase toda su vida desde nacimiento, infancia, madurez, vejez y muerte. El film se inicia en los comienzos de la carrera pugilística de Cassius Clay hasta el decisivo y mítico combate de 1974 contra George Foreman.

jueves, 20 de mayo de 2010

Heat; obra cumbre


Autoplagio?
Con el film que trataré a continuación, nuestro homenajeado Michael Mann llegó a su cima. Una excelente muestra de thriller moderno: Heat (1995).
Allá por 1989, Mann realizó un telefilme llamado L.A. Takedown (llamado aquí Corrupción en Los Ángeles) que trata el argumento siguiente. El detective del departamento de Robos y Homicidios de Los Angeles Vincent Hanna está tras el rastro de una banda de criminales extremadamente despiadada. Pero cuanto más avanza en la investigación, más se da cuenta de las cosas que tiene en común con su líder. Mann pretendía iniciar una serie sobre esta tv-movie. La poca repercusión y las malas audiencias la enterraron. Pero seis años más tarde, el cineasta recuperó su proyecto añorado. Con un guión firmado en solitario por él mismo, un plantel de estrellas de la interpretación y con mejores medios económicos y técnicos; el director alcanzaría a realizar este gran proyecto que tenía atragantado desde hacía tiempo.